Desde muy niña siempre me gustaron los animales, mi primer perro, Capataz era un ovejero alemán cruzado con collie,
que un día pasando por la casa de un vecino, ví como lo estaban apedreando… intervine y me llevé al cachorro de menos
de un año, ami casa. Capataz, se aquerenció rápidamente y se quedo con nosotros hasta el último día de su vida, en
el cual se retiró para morir solo. Las anécdotas de Capataz son muchísimas, por ejemplo me acompañaba al liceo, se
volvía a mi casa y a la salida me iba a buscar y volvía conmigo, todos los días. Pero le debo a ese perro, haber
aprendido a amar a los animales.
Muchos años después, adquirí a Paola una perra ovejero alemán, que me la vendió un capitán de la marina, que la
traía de Argentina. Para ese entonces, había perdido a una hija de diez meses y a mi padre, encontrándome sumida en
una profunda depresión, esta perra con su cariño y especial carisma, (me destapaba, para que saliera de la cama)
ayudó en gran medida para salir de la misma. A los dos años de edad, murió envenenada.
Esto motivó que le comprara a Aqueo de las Dunas al Sr. Sergio Fernández y el amor que se supo ganar por su
carácter, nobleza e inteligencia, motivó que me dedicara de lleno a aprender sobre esta raza y comensar a gestar
la idea de un criadero de ovejero aleman.
A veces recordamos en reunión
familiar, anécdotas de Aqueo y nunca nos olvidamos de comentar cuando vivíamos en el barrio Nuevo Paris,
(quizás una de las peores etapas de nuestras vidas) una noche se metieron ladrones a robar a casa, Aqueo salio
desde el fondo y le mordió un pie a uno de los ladrones que ya estaba ingresando por arriba de una reja. Aqueo,
saltó y lastimándole un pie le arranco el calzado, evitando de esta manera el ingreso del indeseable. Varios días
después intentando envenenarlo, quizás por venganza, el no comió la carne que le habían tirado. Lamentablemente
en ese hecho murió otra perra que yo tenia y con la que planeaba iniciar mi criadero de ovejeros alemanes, llamada
Kala Von Schutzmann, que me marcó profundamente por la forma
tan trágica de su deceso, fue una agonía de varias horas, intentándolo todo a nuestro alcanse para salvarla.
No obstante, eso no detuvo el sueño casi inalcanzable en aquel momento de llegar a ser un dia, un criadero de
ovejero aleman, que hoy se llama Von Deutsche...